|
IGLESIA DE SAN ANTONIO
El Convento e Iglesia de San Antonio, declarado Bien de Interés Cultural, fueron fundados hacia el año 1664 por los Padres Franciscanos Alcantarinos de Nuestra Señora de la Luz de Moncarche en Alconchel, que venían huyendo de los terribles saqueos y destrucción de pueblos y conventos situados en la frontera llevados a cabo por los portugueses debido a la guerra que por la Independencia de Portugal sostuvieron ambos países entre 1.640 y 1.668. Los franciscanos consiguieron tres patronos que les sufragaron la fábrica y el mantenimiento de la comunidad durante el tiempo de la construcción, sus nombres eran Don Fernando Nieto Becerra, su mujer Doña Juana de Alvarado y Mendoza y su cuñada Doña Leonor de Alvarado y Mendoza.
El convento es considerado uno de los mejores de la provincia, estaba habitado por 50 frailes y tenía una capacidad para 18 hospedados; pero esta época de apogeo se vio truncada a comienzos del siglo con la guerra de la Independencia con los franceses; los frailes fueron expulsados y el convento se convirtió en cuartel militar. Cuando regresaron tras la derrota de los franceses encontraron un edificio en ruinas, la iglesia saqueada, los archivos y biblioteca destruidos. A duras penas se mantuvieron en él hasta el año 1835 en el que el edificio es expropiado por el estado con las leyes de desamortización de Mendizábal y comprado por una rica familia del pueblo para fábrica de harina y tahona como testimonio de ello queda la chimenea de ladrillo que hay en las traseras del edificio. Mientras tanto la iglesia continuó teniendo culto y el convento quedó abandonado siendo aprovechado para distintos usos como, granero, almacén para muebles, colegio de enseñanza media hasta que los años ochenta se comienza su rehabilitación por parte de la Escuela Taller de Almendralejo, recuperándose el edificio en 1997.
El convento se levanta con una planta siguiendo el modelo de la Orden Franciscana de la provincia de San Gabriel, es decir, dos patios cuadrados unidos por una dependencia en este caso el refectorio.
Las distintas dependencias se articulan alrededor del claustro de planta tendente al cuadrado; tiene altos y robustos pilares cuadrados realizados con sillería granítica y arquerías de medio punto, y en el centro se sitúa el pozo de estructura cuadrada destacando su peculiar decoración imitando escamas. En la planta baja se encontraban las aulas dónde impartían clases los frailes, el refectorio o comedor, la cocina, la sala de profundis, etc. El claustro alto, de carácter más íntimo y reservado, se dedicaba a rezos, había un viacrucis pintado con las 14 estaciones enmarcadas con una orla de rasgos barrocos; la biblioteca actual era donde se encontraban las celdas de los monjes, en esta planta estaban también la enfermería con capacidad para seis enfermos, la biblioteca y archivo de los frailes y el solarium dónde se llevaba a los enfermos para que tomaran el sol.
El patio de servicio, situado en un extremo, era un amplio patio sin porticar estaba rodeado de cocinas, almacenes, bodega-sótano y se comunicaba el convento con la huerta, silera y cobertizo para los aperos; la huerta era el actual jardín de Santa Clara, aún se conserva la noria.
La decoración del convento se reduce básicamente al esgrafiado del siglo XVIII, decora el claustro y las zonas de escaleras a modo de zócalo, la bella bóveda de la escalera de profundis, el refectorio y otras dependencias. Los motivos utilizados para esta decoración son geométricos y vegetales, aunque también reobservan escudos y cruces todo en color blanco sobre el muro enlucido, salvo en el refectorio que se combina con el color rojo y negro, es la decoración más rica del convento y recrea elementos arquitectónicos como columnas salomónicas y arcos de medio punto con decoración floral.
En el extremo oeste se sitúa la iglesia que destaca en altura del resto del edificio, su restauración finalizó en 1999. Tiene planta de cruz latina con crucero y cabecera cuadrangular. La nave cubierta por bóveda de cañón achaparrada cor arcos fajones y el crucero con cúpula de media naranja sobre pechinas con linterna en el centro. La entrada principal situada a los pies y otra en el lado derecho del edificio. Existe detrás del altar mayor un camarín donde se conservan restos de pintura mural donde destacan colores como el azul y el marrón, apreciándose aún hoy la calidad de las mismas y todavía se conservan los azulejos originales.
Tiene tres retablos de estilo barroco dorados realizados en el siglo XVII, el retablo mayor de un solo cuerpo con tres calles separadas por columnas, está bajo la advocación de San Antonio. El retablo de la derecha alberga la imagen de la Virgen de los Remedios y el retablo de la izquierda bajo la advocación de Santa Rosa.
En el suelo del templo se disponen ochenta y una tumbas de los religiosos, son tumbas muy humildes cubiertas por una losa de granito las cuales sólo tienen grabada una A de la orden de los alcantarinos y el número de sepultura. Junto a la escalera del altar mayor existe una piedra sepulcral con el escudo de armas de los Monsalud esculpido y el cual se puede leer el nombre de los fundadores del convento.
La fachada encalada tiene sillares graníticos en las esquinas rematando el conjunto en un frontón sin decoración, en el centro se abre la puerta adintelada con friso decorativo y sobre ella un templete con hornacina donde se encuentra la imagen de piedra del Santo, a cada lado se dispone un escudo, el de la izquierda es el escudo franciscano y el de la derecha es el escudo heráldico de los fundadores.
|