|
IGLESIA PARROQUIAL NUESTRA SEÑORA DEL VALLE
Entre los edificios religiosos destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Valle, situada en el centro de la ciudad como referencia visual desde cualquier punto de la población. La pertenencia de ésta a la Provincia de León de la Orden de Santiago marcará también la impronta constructiva de este edificio. Su planta es rectangular con tres naves, siendo más alta la central que las laterales, divididas en tramos. Mide 46,5 m. de largo y 42 m. de ancho.
A fines del siglo XV existió otra iglesia de tres naves sobre arcos de ladrillo con ábside en ochavo, cubriéndose todo con madera, caña y teja árabe, excepto la cabecera que tenía bóveda de crucería. Hacia 1508 se inicia el proceso de construcción del nuevo edificio sustituyéndose las viejas naves por otras con bóvedas de crucería sobre robustas columnas, manteniéndose el ábside que fue reincorporado al nuevo Templo. Las obras continuaron hasta 1550 faltando en ese año por acabar sólo la portada del Perdón, elemento primordial de este edificio religioso.
Será el maestro Andrés de Maeda quien acabe totalmente las obras en el año 1574, conclusión que está documentada en una inscripción que dice: HÍZOSE ESTA OBRA SIENDO MAYORDOMO DIEGO MARTÍN ARCAZ. AÑO DE 1574. El conjunto se mantuvo hasta que en 1862, por peligro de derrumbamiento, se sustituyó la primitiva cabecera del siglo XV por crucero y cúpula de inspiración barroca. Esta reforma-ampliación, a nuestro juicio negativa, confirieron a la parroquia un aspecto mixto que dañó la concepción espacial del maestro que dio las trazas. Por los mismos años se añadieron a los laterales seis capillas, entre los contrafuertes, que amplió el espacio pero que tampoco enriquecieron al templo primitivo.
En 1.953 la iglesia fue objeto de una importante restauración y de otra en fecha reciente. Los murales de la capilla mayor fueron realizados en 1.954 por el pintor santeño Ramón Fernández Moreno. La restauración efectuada en la década de los ochenta ha proporcionado nueva textura y color a todo el edificio estando plenamente justificada esta intervención dado el estado en que se encontraba el exterior.
Su componente más significativo es la estilizada torre fachada delantera, en cuyo cuerpo bajo de sillares se abre una preciosa portada de estilo gótico flamígero de transición, la “Puerta del Perdón”, de elaborada traza posiblemente fruto de las reformas de la segunda mitad del siglo XVI, que junto con la parroquial de Azuaga constituye la realización más interesante, quizá de su especie, en la región.
Otra obra maestra es, sin lugar a dudas, la bóveda que está bajo el coro (sotocoro). Su estilo artístico es el hispano-flamenco o isabelino, característico de una época anterior a la fecha de su realización, a finales del siglo XVI. Un ejemplo más de estilos lo constituye el conjunto de medallones, que ciertamente es un motivo Renacentista. La parte superior de la torre es del siglo pasado y el chapitel que la remata de 1.912.
Entre sus contenidos sobresale el magnífico retablo Mayor, un valioso ejemplar de la retablística extremeña concluido alrededor de 1.586, y en cuya elaboración participaron el escultor Juan de Valencia, Luis Hernández, Antonio Florentín y siendo el autor del dorado el pintor Pedro de Torres.
Esta obra constituye un digno ejemplo renacentista dentro de la zona, junto con Arroyo de San Serván y Los Santos de Maimona. Varios retablos barrocos se distribuyen por las capillas laterales. Lo preside una hermosa talla policromada del XVII de la Virgen del Valle, antes de la Concepción. La platería que se conserva en este templo está representada por una cruz procesional, una naveta, una pareja de cetros y una custodia, obras que se sitúan estilísticamente entre el Bajo Renacimiento y el Barroco (siglos XVII y XVIII).
|